Mientras la hoja de word se apoderaba de mi mente en blanco, sin haber tecleado absolutamente nada y a falta de una buena idea que detonara un post masomenos interesante, comencé a procrastinar* (espere próximas referencias) y a divagar en asuntos medios nadaquever…
Por ejemplo, lo curioso que me resulta el cómo desarrollar una idea por escrito es tan parecido a tomar una fotografía (?!) . Aquí el factor común refiere al proceso de capturar segmentos de la cotidianeidad en un medio material para después, transmitirse a un receptor.
De igual modo, ambas actividades involucran mecanismos por demás similares:
Antes de accionar el obturador de las ideas, es importante determinar el objeto de interés; se enfoca la lente del criterio hasta que el tema en cuestión queda delimitado por un marco contextual, o un paisaje de fondo.
En la fotografía como en el periodismo de opinión, se establecen planos y, de juzgarse necesario, puede aplicarse el zoom al elemento que convenga resaltar.
El tiempo es otra sustancia fundamental: puede resultar un medio tan dúctil o rígido como el autor desee, por eso mismo, uno debe modular el diafragma literario, congelar una descripción, jugar con la velocidad y la amplitud del asunto en sí: el diámetro de la crítica es lo que la abertura a la lente.
Paréntesis: Creo que me excedí con eso de las analogías, el caso es que perdí el ritmo durante la redacción :P
Anyway…
Cuando se concibe bajo el efecto del arte, de un juego de la expresión o una experiencia lúdica, el resultado puede ser un poema visual o un espejo de enunciados; colores que son sílabas, sílabas que son vocales y consonantes del diseño, ortografía visual, estética figurativa, policromía escrita.
Conclusión (general): A veces los pensamientos desordenados pueden armarse como un rompecabezas, corriendo el riesgo de que al final quede un análisis con el mínimo indispensable de consistencia o de plano una pachequez fumadona. Por lo pronto si incidí en cualquiera de las anteriores, juro que no fue adrede.
Por ejemplo, lo curioso que me resulta el cómo desarrollar una idea por escrito es tan parecido a tomar una fotografía (?!) . Aquí el factor común refiere al proceso de capturar segmentos de la cotidianeidad en un medio material para después, transmitirse a un receptor.
De igual modo, ambas actividades involucran mecanismos por demás similares:
Antes de accionar el obturador de las ideas, es importante determinar el objeto de interés; se enfoca la lente del criterio hasta que el tema en cuestión queda delimitado por un marco contextual, o un paisaje de fondo.
En la fotografía como en el periodismo de opinión, se establecen planos y, de juzgarse necesario, puede aplicarse el zoom al elemento que convenga resaltar.
El tiempo es otra sustancia fundamental: puede resultar un medio tan dúctil o rígido como el autor desee, por eso mismo, uno debe modular el diafragma literario, congelar una descripción, jugar con la velocidad y la amplitud del asunto en sí: el diámetro de la crítica es lo que la abertura a la lente.
Paréntesis: Creo que me excedí con eso de las analogías, el caso es que perdí el ritmo durante la redacción :P
Anyway…
Cuando se concibe bajo el efecto del arte, de un juego de la expresión o una experiencia lúdica, el resultado puede ser un poema visual o un espejo de enunciados; colores que son sílabas, sílabas que son vocales y consonantes del diseño, ortografía visual, estética figurativa, policromía escrita.
Conclusión (general): A veces los pensamientos desordenados pueden armarse como un rompecabezas, corriendo el riesgo de que al final quede un análisis con el mínimo indispensable de consistencia o de plano una pachequez fumadona. Por lo pronto si incidí en cualquiera de las anteriores, juro que no fue adrede.